dissabte, 20 de gener de 2018

17/01/2018. Salvador Cardús. No nos conocíamos.Ni nos conocemos. Y este desconocimiento es la mejor prueba del fracaso rotundo del proyecto de nación española. Y más concretamente, del fracaso de la España de las autonomías que se improvisó de mala gana en la Constitución del régimen del 78. Y el no conocernos pone en evidencia otro hecho: que políticamente no somos lo mismo. O para ser más precisos y no ser sospechosos de supremacismo étnico: que, siendo de los mismos, el modelo de relación política entre el Estado español y los catalanes de cualquier origen nos ha impuesto una profunda desigualdad de reconocimiento y dignidad.

No nos conocíamos
 
17/01/2018 01:13 | 

Actualizado a 17/01/2018 03:13

No nos conocíamos. Ni nos conocemos. Y este desconocimiento es la mejor prueba del fracaso rotundo del proyecto de nación española. Y más concretamente, del fracaso de la España de las autonomías que se improvisó de mala gana en la Constitución del régimen del 78. 

Y el no conocernos pone en evidencia otro hecho: que políticamente no somos lo mismo. O para ser más precisos y no ser sospechosos de supremacismo étnico: que, siendo de los mismos, el modelo de relación política entre el Estado español y los catalanes de cualquier origen nos ha impuesto una profunda desigualdad de reconocimiento y dignidad.

Que no conocíamos el Estado se hizo patente el pasado 1-O. Lo diré en primera persona para no implicar a los listillos que “ya sabían lo que iba a pasar”. Soy de los que sostenían, con toda la convicción, que el Estado español no podría soportar la imagen internacional de una policía llevándose urnas. O que la pertenencia a Europa le haría temer la censura del resto de los miembros. Que si las urnas llegaban a los colegios electorales, el Gobierno español alegaría que el referéndum era ilegítimo y, por lo tanto, irrelevante y sin consecuencias formales. Pero que si la participación era significativa, al final, se forzaría el diálogo reclamado pocos días antes. Reconozco que no conocía España.
(AFP)
Que el Estado no nos conocía también se hizo evidente el pasado 1-O. Los poderes del Estado creían que lo del soberanismo era una rabieta de unos pocos “nacionalistas”. Primero, para negociar más dinero: ¡ya se sabe, unos fenicios! Después, que unos líderes que se habían vuelto locos iban de farol. O que una “espiral silenciosa” tenía atemorizada a la mayoría unionista. Más tarde, que era un suflé que se desinflaría por el caso Pujol, por el paso al lado de Mas o por las discrepancias con la CUP. Pero el 1-O se descubrió a un pueblo y unos gobernantes determinados a llegar hasta el final. Las urnas llegaron a cada colegio electoral y, a pesar de las amenazas y la represión, se votó. Y así es como recurrió a la aplicación del estado de excepción con el artículo 155. Pero contra toda previsión, el 21-D volvió a ganar el independentismo en las condiciones electorales más bestias imaginables. España tampoco nos conocía.
A propósito de todo eso, he recordado una anécdota vivida entre 1997 y 1998, en unos encuentros “para entendernos un poco mejor”, como se decía en su presentación. Organizadas por el Inheca y la Fundación Encuentro en El Paular (Madrid) y en el parador de Aiguablava (Begur), las ponencias fueron publicadas en español y catalán, con el título Catalunya-España. Un diálogo con futuro (Planeta, 1998). Por la tarde de la primera jornada en El Paular, el diálogo fluía con aquella cordialidad impostada –la de los abrazos entre desconocidos– que podía hacer pensar que todos participábamos en igualdad de condiciones. Pero en el banquillo español, todo eran nombres de peso: Herrero de Miñón, Lamo de Espinosa, Rubio Llorente, Pradera, Wert, entre otros. En el banquillo catalán, con algunas excepciones, un grupo de pardillos –que los compañeros me perdonen– voluntariosos. Pues bien, hacia el final del día, no pude ­evitar hacer notar que el bienintencionado diálogo, más allá de las formas amables, se producía en unas condiciones de enorme desigualdad objetiva. Los catalanes conocíamos bien a todos los interlocutores españoles, y podíamos leer cada día sus artículos. Los del otro equipo, a la mayoría no nos conocía de nada y, a pesar de ser articulistas habituales en la prensa catalana, en su prensa nacional no nos habían podido leer nunca porque, en el mejor de los casos, nos relegaban a las páginas locales de sus ediciones. Y, obviamente, todavía éramos menos iguales con relación al control de grandes instituciones con enormes presupuestos... y en nuestras declaraciones de renta.
Nada ha cambiado desde entonces sino que ha empeorado. El éxito de cualquier diálogo no es que se intercambien ideas, sino que se produzca en condiciones de igualdad, o si se quiere, que haga posible avanzar en esta igualdad de reconocimiento. Y eso, tanto si se trata del terreno de las ideas como de los intereses políticos. De manera que, en general, cuando España y Catalunya han dialogado, ha sido bajo un simulacro en el que se enmascaraban las condiciones de desigualdad objetiva. Y cuando desde Catalunya se ha pedido un diálogo político sin condiciones previas pero sí en condiciones de igual dignidad política, se ha hecho transparente la desigualdad y España no lo ha podido aceptar.
En definitiva, que ni nos conocíamos, ni nos conocemos, ni parece que nos vayamos a conocer. Porque este es, en definitiva, el origen de todo el conflicto político entre España y Catalunya: el no reconocimiento.
Dos naciones que podrían entenderse, y no sólo “un poco mejor”, sino a fondo y con grandes oportunidades para beneficiarse mutuamente. Pero sólo desde el reconocimiento. Nunca desde la sumisión, la humillación o la amenaza.

Salvador Cardús

19/01/2018. José Antich. El viatge de Puigdemont a Copenhaguen o com calibrar l'adversari. A hores d'ara, ja ningú no pot posar en dubte que el president Carles Puigdemont domina com pocs l'escena mediàtica i que posseeix una gran habilitat per canviar el relat i esquivar situacions certament difícils. El dilluns, el president del Parlament comunicarà a l'opinió pública que la majoria de la Cambra ha proposat la seva candidatura i, en conseqüència, li demanarà que es presenti a la sessió d'investidura. Una cosa que Madrid ha provat d'evitar tant sí com no sense aconseguir-ho. El president vol mesurar la reacció de l'Estat, implacable a Espanya, timorat a Europa. Puigdemont és avui un actor de la política internacional que es mou entre l'insult dels mitjans de Madrid i l'expectativa que desperten els seus moviments als mitjans internacionals. S'ha vist aquest divendres quan ha anunciat la voluntat de dirigir Catalunya des de Bèlgica i el seu desplaçament a Copenhaguen. La reacció ha estat immediata. No és estrany que Madrid es desesperi davant d'un polític capaç de traçar escenaris diferents a cada moment i d'obrir carpetes i plantejar-los problemes quan menys s'ho esperen. I mentre uns es regiren entre indignats i irritats, Puigdemont agafa rumb al Parlament de Dinamarca. Caram!

Benvolguts,

Ja fa temps que intuíem que Puigdemont era molt Puigddemont (que diria el Rajoy, que és molt poc Rajoy). Ara s'ha tret de la màniga una estada a Copenhaguen, amb conferències i reunions amb polítics i acadèmics danesos. Recordem que els polítics danesos, com els lituans, han fet sovint actes de suport a Catalunya, que han provocat immensos "cabrejos" a Madrid. En aquest cas Puigdemont, amb molta traça, barreja en el temps els prolegomens d'investidura a Catalunya amb la seva projecció internacional. I l'oportunitat és molt bona perquè com ja hem comentat sovint, la UE dels Estats (sobretot les dretes i ultradretes de la UE) estan absolutament en contra de Catalunya i a favor d'Espanya, però en canvi la UE dels pobles no té els mateixos parers i sobretot la premsa i els mitjans de comunicació d'Europa i del mon ja fa temps que s'estan dirigint cap a Catalunya i estan veient com la dictadura borbònicofranquista que ens ofega pretén fer estralls a Catalunya (i fins ara ho ha aconseguit, encara que durarà poc)..

Vegem el magnífic Editorial del Pepe Antich:

dijous, 18 de gener de 2018

15/01/2018. Roger Castellanos. Ciutadans i el vot etnicista: un perill per a la cohesió social."Els que divideixen la societat catalana, justament, a través de denunciar una suposada divisió que, de fet, ells mateixos perpetren a l'escola i als barris, han aconseguit normalitzar una visió etnicista del conflicte nacional català". La realitat és un pes mort. I la gravetat és una força obstinada. Les eleccions del 155 així ho corroboren: oh, sorpresa! Les forces republicanes tornen a revalidar la majoria absoluta, malgrat tenir-ho tot en contra (presos polítics, exiliats, poder mediàtic, IBEX 35, UE). I les forces monàrquiques tan sols aconsegueixen un transvasament de vots cap a Ciutadans.



Ciutadans i el vot etnicista: un perill per a la cohesió social

"Els que divideixen la societat catalana, justament, a través de denunciar una suposada divisió que, de fet, ells mateixos perpetren a l'escola i als barris, han aconseguit normalitzar una visió etnicista del conflicte nacional català"
  
per Roger Castellanos 15/01/2018

És militant de Poble Lliure. Llicenciat en Ciències Polítiques i de l'Administració, Màster en Pensament Contemporani i Tradició Clàssica, i doctorand en filosofia política. Independentista i marxista-leninista.

La realitat és un pes mort. I la gravetat és una força obstinada. Les eleccions del 155 així ho corroboren: oh, sorpresa! Les forces republicanes tornen a revalidar la majoria absoluta, malgrat tenir-ho tot en contra (presos polítics, exiliats, poder mediàtic, IBEX 35, UE). I les forces monàrquiques tan sols aconsegueixen un transvasament de vots cap a Ciutadans.

Com esperaven que, entre tanta injustícia, tanta poca seducció i tanta poca reparació dels mals causats, de cop i volta, sorgiria una "Marea Gris" disposada a legitimar la seva barbàrie? Quina espantosa anàlisi etnicista i paternalista els ha portat a aquesta diagnosi perversa de la realitat catalana? Segurament la mateixa que han apel·lat Ciutadans, al llarg de la campanya: el vot lumpen era la seva arma secreta. I ha fracassat.

Fonamentalment, per una anàlisi equivocada de la realitat de classe del procés independentista (que hem repetit fins a l'extenuació que està fonamentat per les classes populars més conscients, no per ovelletes abduïdes per la burgesia catalana) i, el que és pitjor, per una associació perversa dels sectors més empobrits de la societat amb una suposada categoria ètnica, aliena a la realitat nacional catalana. I per reblar-ho encara més: això demostra també una absoluta desconeixença de la construcció històrica de la nació catalana, com un fenomen extraètnic (o, si ho preferiu, interètnic), integrador al llarg dels segles de les més diverses cultures i orígens dels seus ciutadans.

És el soleturisme portat al seu màxim exponent: si augmenta la participació, aquesta serà necessàriament favorable als interessos del règim, perquè es mobilitzarà el votant ètnic, marginal, apolític, desclassat, inculte, aquell que és més vulnerable a les consignes fàcils, als estereotips segregacionistes. Però el poble català, amb més d'un 80% de participació, no tan sols ha revalidat la República referendada l’1 d’octubre, sinó que encara l'ha engreixat amb 100.000 vots més.

Així, no tan sols es corrobora que hi ha una majoria social independentista, sinó que també som un sol poble, culte, polititzat, amb consciència de classe, participatiu i solidari.

I no em refereixo, és clar, que el conjunt del vot monàrquic sigui realment vot lumpen, ni tan sols el vot de Ciutadans, sinó al fet que aquell fenomen imaginari que esperaven els que invocaven la falsa “majoria silenciosa”, d'una massa de lumpens disposats a fer el mateix que han perpetrat els feixistes pels carrers, a través de les urnes imposades, no s’ha produït. Ni aquests eren majoria (no s'ha traduït en aquesta victòria fantasiosa) ni es podia reclamar a aquests sectors de la societat que assumissin cap paper de subjecte històric, pel simple fet que eren concebuts com a objecte llancívol contra el subjecte revolucionari republicà.

El vot classista, doncs, ha fracassat. L’unionisme ha votat massivament, és ben cert, però continuen sent els que són: una quantitat gens menyspreable de l’electorat que, tanmateix, no constitueix cap majoria, ni silenciosa, ni cridanera. La contingència que apareguin com a primera força al Parlament és una simple qüestió de distribució d’escons. Sigui com sigui, les matemàtiques no enganyen i situen l’independentisme en una nova majoria absoluta que, com s’ha comentat, encara surt més reforçada d’aquestes eleccions.

El vot etnicista, en canvi, potser no ha fet créixer en conjunt l’unionisme, però sí que ha engreixat un discurs socialment molt perillós al si de Ciutadans, el partit que ha fet bandera de l’etnicisme i de la divisió social. En altres paraules: els que divideixen la societat catalana, justament, a través de denunciar una suposada divisió que, de fet, ells mateixos perpetren a l'escola i als barris, han aconseguit normalitzar una visió etnicista del conflicte nacional català
La conya aquesta de “Tabàrnia” (molt aplaudida per l’unionisme radical a les xarxes), per exemple, reflecteix perfectament aquesta perspectiva etnicista: la voluntat de segregar el país segons l’origen de l’electorat. Unes rialles, però, que segurament s’apagarien ràpidament, coneixent la idiosincràsia ideològica dels que ho difonen, si aquests barris el que reclamessin en realitat fos annexar-se, posem pel cas, a la Xina, al Marroc o a Sud Amèrica. Des del “butifarrèndum” que als sectors espanyolistes no se’ls acudia una mostra més eloqüent per destapar les seves pròpies fílies ultradretanes.

El més pervers d’aquestes eleccions imposades, doncs, a part de la repressió més brutal que les ha acompanyat, és la inauguració d’unes dinàmiques ideològiques (etnicisites i catalanòfobes) pràcticament inaudites al nostre país que, certament, seran molt difícils de combatre si no és amb fraternitat ciutadana, amb una educació i una cultura al servei del poble, amb més justícia social i amb més democràcia. Dit d’una altra manera: el triomf de la República Catalana és l’única garantia de cohesió i progrés social.

Roger Castellanos

18/01/2018. El Nacional. Espanya sabia que Bèlgica no extradiria Puigdemont, segons el seu advocat. L’advocat, que assegura que les extradicions “per una ordre de detenció europea s'apliquen en un 99 per cent dels casos”, recorda que en tot cas s’ha de complir el “criteri de doble incriminació”, és a dir, que els delictes han d'existir en tots dos països. Sempre segons l’entrevista, Bekaert assegura que a l’Estat espanyol, “quan es tracta de la unitat d’Espanya, Franco continua viu”, perquè el referèndum, “indiferentment de si era legal o il·legal, no es podia aturar amb violència”. “Estic segur que aquesta mentalitat anticatalana, que existia durant el franquisme i que es va quedar sota la superfície durant molts anys, ha anat ressuscitant recentment”, continua l’advocat belga, i assegura que “quan es tracta de bascos i catalans, l'Estat espanyol perd tota la racionalitat”.

GOVERN A L'EXILI

Espanya sabia que Bèlgica no extradiria Puigdemont, segons el seu advocat

El Nacional
Foto: Efe

Barcelona. Dijous, 18 de gener de 2018

L'advocat Paul Bekaert, encarregat de la defensa de Carles Puigdemont a Bèlgica, s’ha mostrat convençut que Espanya sabia que Bèlgica no extradiria el president i per això va anul·lar l’ordre de detenció internacional. 

En una entrevista publicada a La Directa, Bekaert assegura que “va haver-hi contactes entre les fiscalies belgues i espanyoles, en què la fiscalia belga els va convèncer que Puigdemont i els altres consellers serien considerats impunes com a consellers en funcions i, per tant, la seva extradició seria rebutjada pels tribunals belgues”. “Un cop entès que perdrien el cas, la fiscalia espanyola va decidir retirar l'ordre de detenció europea”, afegeix.

L’advocat, que assegura que les extradicions “per una ordre de detenció europea s'apliquen en un 99 per cent dels casos”, recorda que en tot cas s’ha de complir el “criteri de doble incriminació”, és a dir, que els delictes han d'existir en tots dos països. Aquesta va ser “l’essència de la defensa”, perquè els fets dels quals s’acusa Puigdemont no són sancionables a Bèlgica perquè, “segons la Constitució belga, simplement no es pot sancionar un càrrec públic per tot el que fa en l'exercici de la seva funció: expressar opinions, votar o aplicar una llei”.

De fet, Bekaert posa un exemple prou clar: “Si el parlament flamenc hagués organitzat un referèndum sobre la independència de Flandes i conseqüentment l'hagués proclamada i executada, ni amb tots els esforços del món podries ficar els ministres a la presó”, ja que el màxim que es podria fer és “anar al Tribunal Constitucional i anul·lar la decisió perquè és considerés inconstitucional”.


Sempre segons l’entrevista, Bekaert assegura que a l’Estat espanyol,
quan es tracta de la unitat d’Espanya, Franco continua viu,
perquè el referèndum, “
indiferentment de si era legal o il·legal, no es podia aturar amb violència”.
Estic segur que aquesta mentalitat anticatalana, que existia durant el franquisme i que es va quedar sota la superfície durant molts anys, ha anat ressuscitant recentment”,
continua l’advocat belga, i assegura que
quan es tracta de bascos i catalans, l'Estat espanyol perd tota la racionalitat”. 


 El Nacional 

18/01/2018. Puyal i Cia. Rajoy. Psiquiatre. Article 155. Rajoy a psiquiatre: Vaig aplicar l’article 155, que ningú no sabia ben bé en què consistía, per tant me’n vaig aprofitar i vaig fer el que em va donar la gana; D’entrada em vaig carregar tot el Govern i després vaig convocar eleccions, convençut que guanyaríem nosaltres. ¡Problema català resolt! Doncs no! Van guanyar ells! Van obtenir més de dos milions de vots i els meus per poc no quedem com el PACMA, sort que abans havia posat els seus líders a la presó! I ara què faig doctor? A part de no deixar-los lliures per res del mon? Psiquiatre a Rajoy: Provi de posar els més de 2 milons a la presó, també!

 Benvolguts,


Us combino dos acudits gràfics: El Rajoy a cal psiquiatre i els grisos detenint 2 milions de persones!



Joan A. Forès
Reflexions

16/01/2018. Ramón Cotarelo. Qui està fora de la llei. "L'únic pròfug de la justícia a l'Estat espanyol és el mateix president d'un partit processat en diverses causes". Un cop els candidats electes el passat 21 de desembre hagin pres possessió de les seves actes, el Parlament passarà a triar un Govern. La investidura del president podrà fer-se per via telemàtica, atès que no hi ha norma que ho prohibeixi. El govern espanyol, l'oposició unionista (Cs, socialistes i populars), els mitjans de comunicació, l'IBEX-35, que formen el mateix front reaccionari del bloc del 155 (B155) ho neguen. Els tertulians que tenen en nòmina també ho neguen. Però la decisió ha de prendre-la el mateix Parlament en ús de la seva sobirania, no vinculat per cap de les instàncies anteriors. I és perfectament legítim i legal que el Parlament decideixi procedir a la investidura telemàtica del president Puigdemont. Si tal cosa es produeix, Mariano punt Rajoy avisa que ho impedirà a través dels poders de l'article 155, que seguirà en vigor. Preveu tals poders l'article en qüestió? En absolut. Llavors, per què impedeix la investidura telemàtica de Puigdemont? Perquè li dóna la gana. El Parlament pot decidir la investidura telemàtica, però Rajoy no ho permetrà perquè no li dóna la gana. No hi ha una altra raó. L'aplicació del 155 és pur despotisme, arbitrarietat i dictadura personal del president dels sobresous. El decret d'aplicació del 155 diu que aquest quedarà sense efecte quan sigui investit el president de la Generalitat. La manera d'evitar-ho és no acceptar la investidura, donar-lo per no investit i sostenir que només s'admet la investidura presencial sempre perquè a ell li dóna la gana.

Benvolguts,

Hem publicat diversos articles sobre com podrà fer-se la investidura de Puigdemont, sense prendre mal, perquè ens estem enfrontant a l'esperit del mal representat pel Mariano-punt-Rajoy. Sí, aquell que segons la Soraya SS, un dia que anava pet, va explicar que tots els mals que patim provenen d'haver escapçat els nostres poders. Qui ho havia fet: Mariano Rajoy y el partido Popular!

dimecres, 17 de gener de 2018

17/01/2018. Bernat Dedéu. L’emigrant, el fugitiu i la Marta. La nit del passat 26 d’octubre, Carles Puigdemont estava decidit a convocar eleccions autonòmiques per evitar l’aplicació de l’article 155 i aprofitar l’onada repressiva de la bòfia espanyola durant els fets de l’1-O per així articular una nova majoria absoluta independentista al Parlament. Quan la cosa es va fer pública, les bases del sobiranisme desenfundaren el trabuc, Antonio Baños va posar cap per avall la foto del president a Twitter, i alguns catalans, Marta Rovira entre ells, vomitaren ràpidament i airada un dels seus mots predilectes: botifler.

Benvolguts,

Avui comentem l’article L’emigrant, el fugitiu i la Marta, del filòsof Bernat Dedéu que porta títol “de western”, com “El bo, el lleig i el dolent” o “Dues mules i una dona” o “Pat Garrett i Billy the kid”. I no és el cas.

És la seva particular visió dels darrers esdeveniments a Catalunya. I els seus tres personatges es materialitzen a mida que vas llegint.

Pot ser que aquest article sigui un complement-resum del d’en Jordi Graupera de títol El camí llarg, comentat fa uns quants dies i molt difícil de pair.

Vegem l’article: